Diferencias entre Aceites y Grasas

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¿Sabías que decir grasa no es lo mismo que decir aceite? Sin embargo, ambas son grasas comestibles. ¡Menudo trabalenguas! Como nos encanta la culturización y expansión de conocimiento, desde Grefusa te explicamos la diferencia entre ambas. ¡Y es que en esta vida hay que saber de todo!

Grasas comestibles, en general

Las grasas comestibles son productos alimenticios cuyo componente principal son los lípidos1. Según indica el Código Alimentario Español (CAE) las grasas comestibles engloban tanto a los aceites vegetales, como a las grasas animales y vegetales2.

¿Qué tal va la cosa? ¿No estamos muy perdidos verdad? Continuamos con este desafío lingüístico entonces. Las grasas comestibles están presentes en una amplia variedad de alimentos de nuestra dieta. Además, las grasas están implicadas en el aporte de energía, el aislamiento térmico, la formación de membranas y de otras sustancias con actividad biológica, funciones esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo1. Pero entonces, ¿cuál es la diferencia entre grasas y aceites? Sigue leyendo para averiguarlo…

Las grasas, sólidas

Las grasas son aquellas que a temperatura ambiente (20 °C) son sólidas2.

Dentro de las grasas encontramos las animales y las vegetales. Dentro de las animales está por ejemplo la manteca de cerdo y dentro de las vegetales la manteca de coco, o la manteca/grasa de palma entre otros2.

Los aceites, líquidos

Sin embargo, los aceites son aquellos que son líquidos a temperatura ambiente (20 °C)2.

Estos aceites son los que empleamos en nuestros productos. Entre ellos, destacan el aceite de girasol y el aceite de oliva, estrella de la Dieta Mediterránea, pero también entrarían en este grupo el aceite de soja, de cacahuete, o de algodón, entre otros2.

¿Con cuál nos quedamos?

Pero además de sus diferencias en su estado físico también existen diferencias nutricionales. Normalmente, las grasas tienen gran cantidad de ácidos grasos saturados, cuyo consumo en exceso puede llevar al aumento del colesterol en sangre, siendo éste, uno de los factores de riesgo principales relacionado con las enfermedades cardiovasculares.

Mientras que los aceites vegetales presentan ácidos grasos insaturados. Dentro de éstos encontramos los monoinsaturados, cuyo representante esencial es el conocido ácido oleico, el principal del aceite de oliva, y los poliinsaturados, en los que se incluyen los famosos omega-3 y omega-6 con los conocidos beneficios que tienen3.

Como seguro que ya has visto en la etiqueta de nuestros productos, en Grefusa no utilizamos grasas vegetales ni animales, sólo utilizamos aceite de oliva o de girasol en nuestros productos.

Aceites vegetales

Aceites
vegetales Aceite bueno

Aceite de oliva y aceite de semillas oleoginosas (soja, girasol, algodón, maíz, colza, cártamo, cacahuete…).

Grasas vegetales

Grasas
vegetales Aceite malo

Manteca de coco, aceite/grasa de palma y derivados, margarina…

Grasas animales

Grasas
animales Aceite malo

Preparados grasos, mantequilla, manteca de cerdo, otras grasas animales…

¿Qué utilizamos en Grefusa?

En Grefusa sólo empleamos aceite de oliva y/o girasol en la elaboración de nuestros productos. NO empleamos grasas vegetales, comúnmente utilizadas en el sector pero de menor calidad nutricional por su alto contenido en grasas saturadas.

Bajo ningún concepto empleamos grasas animales ni grasas de ningún otro tipo.

Beneficios de las pipas

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¿A quién no le gustan las pipas? Todos nos acordamos de pequeños con nuestros amigos alrededor de una bolsa de pipas. Es un producto que nos ha acompañado toda nuestra infancia, adolescencia, y reconozcámoslo, ¡también de mayores!

Pero cuando hablamos de pipas, ¿sabemos realmente lo que son? Pues bien, las pipas no son otra cosa que las semillas de la planta desecadas.

Cuando hablamos de pipas seguro que te vienen a la cabeza la típica bolsa de pipas de girasol, pero no hay que olvidarnos de las pipas de calabaza, ¿las has probado? Aunque no tan populares también merecen un sitio en nuestra despensa.

Pipas de girasol

El girasol (Helianthus annuus L.), es una planta herbácea de la familia de las asteráceas cuyas flores se agrupan en inflorescencias que reciben el nombre de cabezuelas o capítulos. Cada cabezuela está formada por un gran receptáculo y numerosas florecillas amarillas, las periféricas en forma de lengüeta y las centrales son tubulosas. Las semillas (que son las pipas) se encuentran en el centro de la flor y tienen una cubierta generalmente oscura con rayas blancas a lo largo1.

Actualmente se cultivan dos tipos de girasoles, los que se destinan a elaborar el aceite de girasol y los que se emplean por sus semillas (pipas de girasol)2.

La denominación científica del girasol es Helianthus annuus L. Helianthus deriva de los términos griegos “helios” (sol) y “anth(us)” (flor), lo que hace referencia directa al comportamiento por el que es tan conocida esta planta: el heliotropismo, “flor que gira con el sol”. Por su parte, “annuus”, que significa en latín “anual”, alude al ciclo de crecimiento y reproducción de esta planta, ya que en un año germina, crece, florece, produce semillas y muere.

Las pipas de girasol contienen compuestos antioxidantes, antimicrobianos, antiinflamatorios, antihipertensivos, son ricas en ácidos grasos saludables, proteínas y varias vitaminas y minerales3,4.

Las pipas de girasol tienen en torno a un 27% de proteínas4, las cuales contribuyen a que aumente la masa muscular y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales5.

Este alimento es rico en ácidos grasos insaturados como linoleico y oleico4, presentando éstos propiedades cardiosaludables6.

Dentro de las vitaminas, destaca la vitamina E, que tiene actividad antioxidante y contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. También presenta otras vitaminas como la vitamina B1, B3, B6 y B9, imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo y con propiedades beneficiosas como son la contribución al funcionamiento normal del sistema inmunitario (vitamina B6 y B9,) o al funcionamiento normal del sistema nervioso (vitamina B1, B3 y B6)4,5.

Además, las pipas de girasol también son ricas en minerales como el hierro, potasio, magnesio, fósforo, selenio y zinc, contribuyendo de una forma importante al aporte de estos nutrientes al organismo4.

Pipas de calabaza

La calabaza es un vegetal de la familia de las cucurbitáceas del que se aprovecha absolutamente todo, incluso sus semillas, que una vez secadas se convierten en pipas de calabaza.

Existen distintas variedades de calabaza con colores, tamaños, pesos y formas diferentes. También varía el tiempo que duran desde la recolección, y unas son más adecuadas que otras para según que usos. Su pulpa es generalmente anaranjada o amarillenta, y está repleta de semillas en su parte central y todas ellas tienen semillas.

Las semillas son planas, ovaladas y de un color verde oscuro, debido a la clorofila, y suelen estár rodeadas de una cáscara blanca, dura y adherente, aunque algunas variedades no presentan esta cáscara.

Las pipas de calabaza presentan una composición nutricional excepcional por lo que son un alimento muy nutritivo. Aportan proteínas, grasas saludables, compuestos antioxidantes, vitaminas y minerales7.

Las pipas de calabaza tienen en torno a un 30% de proteínas4, con el consecuente beneficio que éstas tienen en el desarrollo y mantenimiento del músculo-esquelético5.

Casi el 50% son grasas de las cuales la gran mayoría son insaturadas como los ácidos grasos linoleico y oleico4.

Las pipas de calabaza son fuente de vitamina E, que contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Además, presentan otras vitaminas como la vitamina B1 y B3, que contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso4,5.

Respecto a los minerales contienen el selenio, hierro, zinc y potasio y son una excelente fuente de magnesio que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, y de fósforo que contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales, entre otros beneficios4,5.

No tenemos que olvidar que tanto las pipas de girasol como las de calabaza contienen compuestos antioxidantes como carotenoides, ácidos fenólicos, tocoferol, escualeno o diterpenoides con importantes propiedades2,7.

Tenemos claro que ya sabías que una vez que abres esa bolsa de pipas no puedes parar, pero ahora también conoces las propiedades que tienen y los beneficios que aportan. ¡A disfrutarlas!

Cinco beneficios de comer frutos secos

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¿Sabías que los frutos secos pueden hacer mucho por nosotros?

Los frutos secos forman parte de la dieta mediterránea principalmente como aperitivos, acompañando platos o en repostería1.

¿Por qué los consumimos?1

  • Por su efecto saciante.
  • Por su gran variedad.
  • Por la facilidad de su consumo.
  • Por su larga vida útil.

Dentro del marco de una dieta variada y equilibrada, el consumo de frutos secos aporta numerosos beneficios2:

Frutos secos y grasas insaturadas

¿Sabías que…?

Numerosas investigaciones asocian el consumo de frutos secos con beneficios para la salud cardiovascular, siempre dentro de una dieta equilibrada2. ¡Y además están buenísimos!

Contienen grasas mono y poliinsaturadas, por ejemplo, las nueces presentan alto contenido de grasas insaturadas3,4. Se ha demostrado que la sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta reduce el colesterol en la sangre. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo de cardiopatías coronarias5.

Frutos secos y magnesio

¿Sabías que…?

El magnesio tiene múltiples beneficios para el organismo: ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos, a la función psicológica normal y al mantenimiento de los huesos y dientes en condiciones normales6.

Todas estas propiedades saludables se atribuyen cuando los alimentos son como mínimo fuente de magnesio o alto contenido. Las almendras, los anacardos y las avellanas presentan alto contenido en magnesio al igual que los cacahuetes, las nueces, las pipas y los pistachos, por lo que estos frutos secos nos pueden ayudar a conseguir los beneficios que aporta el magnesio en el organismo7.

Frutos secos y vitamina E

¡Otro nutriente importante!

La vitamina E es una vitamina liposoluble con funciones importantes para nuestro organismo. ¡Contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo!6 y protege a la vitamina A, a la vitamina C y a los ácidos grasos poliinsaturados, de cambios no deseados producidos por la oxidación8.

Algunos de los frutos secos que pueden ayudarnos a desarrollar este beneficio por presentar alto contenido en vitamina E son: almendra, anacardo, avellana, nueces de Brasil, piñones, pipas y pistachos, entre otros7.

Frutos secos y fibra

¡Además, nos facilitan el día a día!

Gracias a su elevada presencia en fibra vegetal, el consumo de frutos secos ayuda a regular el tránsito intestinal y a reducir trastornos intestinales9.

Por ejemplo la almendra sin cáscara presenta un alto contenido en fibra (14,3%) y la avellana sin cáscara (10%) también7.

Además, si los consumes de manera habitual, mejoran el estreñimiento1. La ingesta recomendada de variedades locales de frutos secos, es de 3 a 7 raciones a la semana.

Frutos secos y función energética

El ser humano para vivir y desarrollar sus funciones vitales, necesita un aporte continuo de energía. Todos los alimentos son potenciales fuentes de energía, pero en cantidades variables según su composición7.

Los frutos secos nos ayudan en esta función, ya que son fuentes concentradas de energía. Para hacernos una idea, 100 g de porción comestible de frutos secos, aportan entre 500-600 kcal. Por ejemplo, 100 g de nueces nos aportan 611 kcal y 100 g de piñones 693 kcal7. Recuerda que una ración son 25 g9.

¡Nos dan fuerza para afrontar el día!

Y recuerda…

¡Los frutos secos son un picoteo sano y una forma sencilla de mejorar nuestra alimentación!10.

¡Son una buena alternativa de proteínas y lípidos de origen vegetal!9.

¡Conserva los frutos secos en un lugar seco y ventilado y en recipientes adecuados!1.