Alergias y frutos secos

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¿De qué hablamos cuándo decimos alergia alimentaria?

¿Conoces a alguien que tenga alergia a algún alimento? Algunos alimentos, al ser ingeridos, causan reacciones adversas y desagradables. Sin embargo, es importante saber que no todas estas reacciones negativas son alergias alimentarias, sino que podría tratarse también de una intolerancia. Vamos a ver la diferencia principal entre ambas1.

La alergia es una reacción por parte del sistema inmune, que responde frente a un componente de naturaleza proteica del alimento (llamado alérgeno) reconocido como extraño y potencialmente peligroso para el organismo. En las intolerancias en cambio, no interviene el sistema inmune. Se producen cuando un componente del alimento no se puede digerir bien, causando molestias gastrointestinales1.

¿Cuáles son los síntomas de la alergia?

Prácticamente cualquier alimento que contenga proteínas puede causar alergias. Una vez ingerido el alimento causante de la alergia, los síntomas más frecuentes son: en la piel (urticaria, enrojecimiento de la piel, hinchazón de labios y párpados), problemas digestivos (vómitos, diarrea, cólicos intestinales…) y respiratorios (rinitis, asma…). Sin embargo, también podría darse una respuesta mucho más agresiva y grave produciéndose un shock anafiláctico que afecta a distintos órganos y sistemas y puede llegar a ser mortal1.

La alergia a frutos secos

Esta alergia es una de las más frecuentes en España, aunque su prevalencia (alrededor del 1% de la población) varían dependiendo del grupo de edad que se considere y la zona geográfica. Los estudios indican que, en nuestro país, los frutos secos que más alergias producen son las almendras y las nueces (mientras que, por ejemplo, en EEUU y Francia es el cacahuete)2.

Algo característico de las alergias a frutos secos es su elevada alergenicidad, es decir, la intensidad de las reacciones que provocan. Los síntomas pueden aparecer desde segundos después a horas más tarde2. En algunos casos, pueden producirse sólo a través de contacto con la piel (sin necesidad de ser ingeridos) por lo que sería necesario extremar precauciones3.

Los primeros síntomas pueden ser leves: moqueo, hormigueo en la lengua, erupciones cutáneas… pero podrían empeorar rápidamente llegando a causar problemas para respirar, inflamación de las vías aéreas y otras partes del cuerpo, descenso de la presión arterial acusado, mareos, pérdida de conocimiento… La reacción más grave, como hemos mencionado antes, sería el shock anafiláctico2. Los cacahuetes y las almendras tienen un elevado riesgo de provocar un shock anafiláctico por lo que hay que prestar especial atención a estas alergias3.

¿Sabes qué es la reactividad cruzada? La reactividad cruzada hace referencia a la reacción alérgica frente a una sustancia de estructura parecida al alérgeno responsable de la alergia. El sistema inmune reconoce a este nuevo alérgeno “como si fuese el mismo” que el que causa la alergia. Para personas con alergias y, especialmente, aquellas que tienen reacciones fuertes, es importante saber si tienen o no reactividad cruzada y frente a qué alimentos. En las alergias a frutos secos, la reactividad cruzada es bastante común. De hecho, parece que la nuez, la avellana y la almendra pueden presentar reactividad cruzada2.

Información nutricional

En Grefusa estamos concienciados con las personas que padecen algún tipo de intolerancia o alergia alimentaria. La presencia de posibles alérgenos debe indicarse en el etiquetado. Como quizás hayáis podido comprobar, aparecen destacados tipográficamente en el listado de ingredientes, por ejemplo, en negrita, subrayado y/o en mayúsculas4. Por ello, y para evitar posibles reacciones alérgicas, es fundamental leer bien el etiquetado, donde os presentamos información completa y detallada. En este enlace tenéis toda la información nutricional relativa a nuestros productos. De esta manera, ¡podéis disfrutar con plena tranquilidad de vuestros frutos secos favoritos!

¿De dónde salen los cacahuetes?

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Bien puesto en su estante, rellenito y con esos colores tan bonitos. Así te encuentras el envase con cacahuetes en tu establecimiento favorito. ¿Pero alguna vez os habéis preguntado de dónde vienen?

Por desgracia, el teletransporte no está todavía disponible. Desde que se recolecta hasta que llega a vuestras manos, los cacahuetes tienen que pasar por una serie de pasos. ¡Sigue bajando para descubrirlo!

La planta del cacachuete

Sí, esto pasa si buscamos un árbol frondoso donde apoyarse y que esté lleno de cacahuetes colgando. En realidad, la planta del cacahuete apenas llega a los 50 cm. Concretamente se llama Arachis hypogea, y el cacahuete es su semilla comestible1.

Esta planta pertenece a la familia de las leguminosas, como las lentejas y garbanzos, por lo que no es fruto seco sino una legumbre. Tiene flores de un bonito color amarillo, con vetas rojas. Curiosamente, cuando se marchita la flor, el tallo comienza a alargarse y crece hacia abajo, introduciéndose en el suelo. Las semillas van madurando bajo tierra, dentro de una cáscara leñosa, que es la cáscara del futuro cacahuete. De esta manera, se van desarrollando y creciendo los cacahuetes, bajo tierra. Y de ahí les viene su nombre, ya que en griego significa “subterráneo”1.

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Esta planta es originaria del trópico Sudamericano, donde se le conoce como maní. Los españoles observaron su consumo en México-Tenochtitlan, la capital del imperio azteca, y posteriormente se distribuyó por Europa y el resto del mundo1.

Del campo a casa

La planta se cultiva en mayo, y se recolecta a finales de otoño. Se extrae toda la planta y se recolectan los frutos, como las patatas1.

Esta fase es de las más importantes, ya que se selecciona y se recolecta la materia prima de mejor calidad. Para ello se comienza con una limpieza y acondicionamiento de los cacahuetes, retirando hierbas o restos de tierra que hayan podido quedar y separando el fruto de la cáscara en el caso de que los cacahuetes sean sin cáscara. A continuación, se van seleccionado en función de su tamaño, peso, forma y/o color.

Además, se pueden someter a un proceso de cocción, por ejemplo, un horneado, que les da ese toque tan bueno.

Finalmente, deben empaquetarse. En Grefusa nos enorgullecemos de poder ofreceros la mejor calidad y frescura. Para ello garantizamos el mejor envasado posible que mantenga todas las cualidades de los cacahuetes.  Además, a lo largo de toda la cadena de procesos se realizan controles de calidad, para garantizar que se cumple con la normativa vigente, y que todos los productos estén increíblemente buenos2.

Y además de estar tan buenos, los cacahuetes son ricos en nutrientes como vitamina B3, vitamina E, zinc y arginina, entre otros3.

Como podéis ver, hasta que llegan a vuestras manos los cacahuetes pasan por una serie de pasos. Pero ¿y lo buenos que están? ¡La espera merece la pena!