¿Qué es el Aceite de Girasol?

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¿Sabías que el aceite de girasol es el aceite vegetal más consumido en Europa1? ¿Y que, al igual que el aceite de oliva, contiene ácidos grasos insaturados como los ácidos grasos insaturados poliinsaturados2?

En el post anterior os contábamos los beneficios de comer pipas de girasol. Son alimentos con un perfil nutricional muy interesante, además de ser parte de la cultura española (¿quién no ha quedado con sus amig@s para comer unas pipas al solecito en una terraza?). Pues bien, el aceite de girasol se obtiene de dichas semillas/pipas. Se emplea para elaborar un gran número de productos, por sus propiedades tecnológicas. Por otro lado, su perfil nutricional sigue siendo muy interesante1. En Grefusa, de hecho, todos nuestros productos se elaboran con aceite de girasol y/o aceite de oliva.

¿Quieres saber más sobre este aceite? Pues sigue leyendo, que te lo contamos a continuación.

¿Cómo se obtiene?

El aceite de girasol es la grasa que se extrae de la semilla del girasol (Helianthus annuus). Esta planta es originaria de América, y nos la trajimos a España principalmente por su valor ornamental. No fue hasta el siglo XIX cuando comenzamos a usarla para producir el aceite en cantidades importantes. La planta se siembra en primavera, y se cosecha a finales de verano3.

Para obtener el aceite de las semillas, se deben seguir una serie de etapas: tras recolectar la semilla y descascarillarla, se realiza la trituración para romper las células vegetales y facilitar el siguiente paso: la extracción, que se hace con disolventes autorizados o mediante prensado mecánico, de esta forma se obtiene un líquido amarillo y claro. A continuación, se somete a un proceso de clarificación, el cual consiste en eliminar pequeñas partículas que hayan podido quedar suspendidas en el aceite, mediante procesos mecánicos. Finalmente, tiene lugar un proceso de desacidificación. La acidez de un aceite es directamente proporcional al contenido en ácidos grasos libres, liberados de forma natural por la presencia de enzimas, y también durante el proceso de obtención del aceite1,3.

Así, de las pipas de girasol, obtenemos alrededor del 40% de aceite y del 25% de proteína, que se utiliza para la alimentación del ganado. Como podéis ver no se desaprovecha nada3.

Perfil nutricional

Dentro de su contenido en ácidos grasos insaturados, su componente mayoritario es el ácido linoleico (omega-6) (> 55%), seguido por el oleico (omega-9) (> 25%)2,3. Ambos son nutrientes esenciales, que deben ingerirse con la dieta. De hecho, se ha demostrado que la sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta disminuye/reduce el colesterol en la sangre. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo de cardiopatías coronarias4.

Además de otros compuestos también aporta vitamina E, de hecho, el aceite de girasol destaca por su alto contenido en esta vitamina, la cual contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo5.

Seguro que después de haber leído sobre el aceite de girasol, te parecerá un producto maravilloso… ¡y es que lo es! Tanto por sus propiedades tecnológicas como por su perfil nutricional, este aceite que proviene de nuestras queridas pipas de girasol está presente en multitud de productos. En Grefusa, si nuestros productos deben llevar aceite siempre empleamos aceite de girasol o de oliva. Además, ¡desde 2002 nuestros productos están libres de aceite de palma!

Aceite de Palma y Colesterol

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¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma es un aceite vegetal ampliamente utilizado en la industria alimentaria y el más utilizado en el mundo1. Las industrias lo eligen en su forma refinada ya que no aporta sabor, es muy estable y no se enrancia ni oxida fácilmente2.

Cuando se eleva la temperatura mantiene bien sus propiedades, por lo que es utilizado en alimentos que se van a freír o en los que se desea conservar a temperaturas más altas2 como productos horneados, dulces, pasteles, galletas, helados, comida congelada y margarinas, entre otros1.

Sin embargo, este tipo de grasa no es recomendable dentro de una dieta saludable, ya que eleva el colesterol y puede favorecer la arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares2.

¿Cuáles son las recomendaciones actuales?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la ingesta de grasas saturadas represente menos del 10% de la ingesta calórica total diaria y las grasas trans menos del 1%3.

También recomienda sustituirlas por grasas no saturadas, especialmente poliinsaturadas3. Este reemplazo es favorable, ya que reduce el colesterol de lipoproteínas de baja densidad, una de las causas de aterosclerosis y enfermedad cardiovascular4. Se debe favorecer también el consumo de grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva2.

Dentro de los factores de riesgo de aterosclerosis, además de la presencia de grasas y colesterol en sangre, está también la elevada presencia de azúcar en sangre debido a la resistencia a la insulina o diabetes5, por lo que es de vital importancia seguir una dieta sana, variada y equilibrada.

¿Qué soluciones se están dando para reducir su presencia en los alimentos?

A nivel europeo, se está trabajando en la revisión de los límites máximos de contaminantes generados en el proceso de refinado del aceite de palma, para reducir la exposición a través del consumo de aceites refinados2.

En España, desde la AECOSAN se está trabajando con la industria alimentaria en la reformulación o mejora de la composición de alimentos, suprimiendo o reduciendo algunos componentes o nutrientes como grasas saturadas o trans, azúcar añadido o sal2.

Grefusa ha sido el primero en el sector en eliminar el aceite de palma de sus productos, empleando sólo aceite de oliva o de girasol. Además, lleva más de 15 años realizando otras mejoras en sus procesos, haciéndolos más sencillos, utilizando materias primas de mayor calidad y apostando cada vez más por los frutos secos y cereales como la base de sus productos, eliminando conservantes y colorantes artificiales, incrementando el aporte de fibra o reduciendo la sal6.