Los alérgenos en el etiquetado, ¿cómo leerlos?

etiqueta1-2

Algunos alimentos pueden causar reacciones alérgicas en un pequeño porcentaje de la población. Hoy en día, alrededor de un 2% de los adultos y entre un 3 y 7% de los niños presentan alergias alimentarias1.

Las alergias alimentarias se producen cuando una persona sensible a un alimento ingiere o entra en contacto con él u otro alimento que lo contenga2, por lo que se debe evitar a toda costa que estas personas alérgicas consuman dichos alimentos. Para las personas que presentan alergias es muy importante que tengan cuidado con los alimentos que consumen, y que se fijen bien en las etiquetas para estar seguros de que no contienen ningún tipo de alérgeno que les pueda afectar.

¿Dónde encontramos esta información?

En los alimentos envasados, la información sobre alérgenos aparece en la lista de ingredientes, destacándose del resto mediante el tipo de letra, estilo o color de fondo. En ausencia de una lista de ingredientes se incluye la mención “contiene”, seguida del alérgeno2,3.

En algunas ocasiones podemos encontrar también menciones como “puede contener x alérgeno”, lo que nos indica una posible presencia no intencionada e inevitable de un alérgeno, como puede ser por contaminación cruzada2.

En los alimentos sin envasar, también podemos encontrar esta información por medio de etiquetas adheridas al producto (en el caso de que éste se haya envasado previamente), rotulada en carteles colocados donde se vendan los alimentos, o por otros medios apropiados como un menú o información oral antes de que se finalice la compra2,4.

Listado de Alérgenos

En la Unión Europea existen 14 alérgenos que deben declararse cuando se utilizan como ingredientes, éstos son3:

  1. Cereales que contienen gluten: trigo, trigo de espelta, centeno, cebada, avena y productos derivados de ellos.
  2. Crustáceos y productos a base de crustáceos
  3. Huevos y productos a base de huevo
  4. Pescado y productos a base de pescado
  5. Cacahuetes y productos a base de cacahuetes
  6. Soja y productos a base de soja
  7. Leche y sus derivados (incluyendo la lactosa)
  8. Frutos de cáscara: almendras, avellanas, nueces, anacardos, pecanas, nueces de Brasil, pistachos, nueces de macadamia y productos derivados
  9. Apio y productos derivados
  10. Mostaza y productos derivados
  11. Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo
  12. Dióxido de azufre y sulfitos (solo a partir de determinadas concentraciones)
  13. Altramuces y productos a base de altramuces
  14. Moluscos y productos a base de moluscos

Es importante tener en cuenta que los alérgenos que se indican en los alimentos solo son los pertenecientes a alguno de los 14 grupos indicados ya que son los que tienen mayor prevalencia en la población europea, sin embargo, existen personas alérgicas a otros alimentos como por ejemplo a algunas frutas (melocotón) o legumbres (garbanzos, guisantes) por lo que es muy importante leer detenidamente toda la lista de ingredientes2.

En Grefusa queremos que disfrutes con tranquilidad. Por eso, incluimos en todos nuestros paquetes una información completa y detallada en las etiquetas nutricionales. Además, podrás consultar todos nuestros productos sin gluten que tenemos aquí, así como la tabla de alérgenos y nuestros productos veganos.

¿A qué edad pueden comer frutos secos los niños?

thumbnail (1)

¿Con ganas de compartir tus sabrosos frutos secos con los más pequeños?

Los frutos secos se caracterizan por su increíble sabor y los beneficios que aportan sus nutrientes. Por su forma y dureza, es importante estar atentos cuando los niños los ingieren y también prestar atención si el niño presenta alergia a alguno de ellos.

La alimentación complementaria en un bebé abarca generalmente desde los 6 meses a los 18-24 meses de edad. Esta alimentación debe ser adecuada, suficiente y variada y cubrir las necesidades nutricionales del niño en crecimiento junto con la lactancia materna1. Para poder comenzar a ingerir alimentos, el organismo debe tener la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune2.

¿Cuándo puedo darle frutos secos a mi hijo/a?

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda empezar a incorporar los frutos secos a partir de los 3 años, con especial vigilancia de los padres por su riesgo a atragantamiento2.

El atragantamiento ocurre cuando un cuerpo extraño pudiendo ser un alimento, pasa a la vía respiratoria obstruyéndola e impidiendo el paso del aire, afectando la respiración3.

¿Qué pautas debo tener en cuenta?

Si el atragantamiento ocurre, el primer mecanismo de defensa del cuerpo es la tos, intentando expulsar el objeto de la vía respiratoria, pero si está no es efectiva es necesario aplicar maniobras de desobstrucción (golpes en la espalda, compresiones en tórax y abdomen dependiendo de la edad) o extracción manual del objeto si es fácil de ver y extraerlo3.

Es labor de los padres evitar dar a los niños menores de 4-5 años alimentos que puedan causar atragantamiento como son los frutos secos, y una vez que los decidan introducir en su dieta, enseñarles a masticar despacio y correctamente y estar siempre presentes cuando los consuman3.

Por otro lado, aparte del riesgo de atragantamiento, varios estudios indican que el 75% de las reacciones alérgicas en los niños se deben a alimentos como el huevo, leche, cacahuete y otros frutos secos4.

Ya sabes cuál es la edad apropiada para introducir los frutos secos en la alimentación de los más pequeños, así que cuando llegue el momento… ¡no esperes! Los frutos secos son una fuente extraordinaria de vitamina E, con efectos antioxidantes y además contienen fibra vegetal, que ayuda a regular el tránsito intestinal5.

¡Enséñale a los más pequeños cuándo y cómo pueden comerlos!

¿Qué es el Aceite de Girasol?

industry-yellow-kitchen-business

¿Sabías que el aceite de girasol es el aceite vegetal más consumido en Europa1? ¿Y que, al igual que el aceite de oliva, contiene ácidos grasos insaturados como los ácidos grasos insaturados poliinsaturados2?

En el post anterior os contábamos los beneficios de comer pipas de girasol. Son alimentos con un perfil nutricional muy interesante, además de ser parte de la cultura española (¿quién no ha quedado con sus amig@s para comer unas pipas al solecito en una terraza?). Pues bien, el aceite de girasol se obtiene de dichas semillas/pipas. Se emplea para elaborar un gran número de productos, por sus propiedades tecnológicas. Por otro lado, su perfil nutricional sigue siendo muy interesante1. En Grefusa, de hecho, todos nuestros productos se elaboran con aceite de girasol y/o aceite de oliva.

¿Quieres saber más sobre este aceite? Pues sigue leyendo, que te lo contamos a continuación.

¿Cómo se obtiene?

El aceite de girasol es la grasa que se extrae de la semilla del girasol (Helianthus annuus). Esta planta es originaria de América, y nos la trajimos a España principalmente por su valor ornamental. No fue hasta el siglo XIX cuando comenzamos a usarla para producir el aceite en cantidades importantes. La planta se siembra en primavera, y se cosecha a finales de verano3.

Para obtener el aceite de las semillas, se deben seguir una serie de etapas: tras recolectar la semilla y descascarillarla, se realiza la trituración para romper las células vegetales y facilitar el siguiente paso: la extracción, que se hace con disolventes autorizados o mediante prensado mecánico, de esta forma se obtiene un líquido amarillo y claro. A continuación, se somete a un proceso de clarificación, el cual consiste en eliminar pequeñas partículas que hayan podido quedar suspendidas en el aceite, mediante procesos mecánicos. Finalmente, tiene lugar un proceso de desacidificación. La acidez de un aceite es directamente proporcional al contenido en ácidos grasos libres, liberados de forma natural por la presencia de enzimas, y también durante el proceso de obtención del aceite1,3.

Así, de las pipas de girasol, obtenemos alrededor del 40% de aceite y del 25% de proteína, que se utiliza para la alimentación del ganado. Como podéis ver no se desaprovecha nada3.

Perfil nutricional

Dentro de su contenido en ácidos grasos insaturados, su componente mayoritario es el ácido linoleico (omega-6) (> 55%), seguido por el oleico (omega-9) (> 25%)2,3. Ambos son nutrientes esenciales, que deben ingerirse con la dieta. De hecho, se ha demostrado que la sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta disminuye/reduce el colesterol en la sangre. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo de cardiopatías coronarias4.

Además de otros compuestos también aporta vitamina E, de hecho, el aceite de girasol destaca por su alto contenido en esta vitamina, la cual contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo5.

Seguro que después de haber leído sobre el aceite de girasol, te parecerá un producto maravilloso… ¡y es que lo es! Tanto por sus propiedades tecnológicas como por su perfil nutricional, este aceite que proviene de nuestras queridas pipas de girasol está presente en multitud de productos. En Grefusa, si nuestros productos deben llevar aceite siempre empleamos aceite de girasol o de oliva. Además, ¡desde 2002 nuestros productos están libres de aceite de palma!

Aceite de Palma y Colesterol

tree-plant-botany-agriculture-flora-vegetation-1102671-pxhere.com

¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma es un aceite vegetal ampliamente utilizado en la industria alimentaria y el más utilizado en el mundo1. Las industrias lo eligen en su forma refinada ya que no aporta sabor, es muy estable y no se enrancia ni oxida fácilmente2.

Cuando se eleva la temperatura mantiene bien sus propiedades, por lo que es utilizado en alimentos que se van a freír o en los que se desea conservar a temperaturas más altas2 como productos horneados, dulces, pasteles, galletas, helados, comida congelada y margarinas, entre otros1.

Sin embargo, este tipo de grasa no es recomendable dentro de una dieta saludable, ya que eleva el colesterol y puede favorecer la arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares2.

¿Cuáles son las recomendaciones actuales?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la ingesta de grasas saturadas represente menos del 10% de la ingesta calórica total diaria y las grasas trans menos del 1%3.

También recomienda sustituirlas por grasas no saturadas, especialmente poliinsaturadas3. Este reemplazo es favorable, ya que reduce el colesterol de lipoproteínas de baja densidad, una de las causas de aterosclerosis y enfermedad cardiovascular4. Se debe favorecer también el consumo de grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva2.

Dentro de los factores de riesgo de aterosclerosis, además de la presencia de grasas y colesterol en sangre, está también la elevada presencia de azúcar en sangre debido a la resistencia a la insulina o diabetes5, por lo que es de vital importancia seguir una dieta sana, variada y equilibrada.

¿Qué soluciones se están dando para reducir su presencia en los alimentos?

A nivel europeo, se está trabajando en la revisión de los límites máximos de contaminantes generados en el proceso de refinado del aceite de palma, para reducir la exposición a través del consumo de aceites refinados2.

En España, desde la AECOSAN se está trabajando con la industria alimentaria en la reformulación o mejora de la composición de alimentos, suprimiendo o reduciendo algunos componentes o nutrientes como grasas saturadas o trans, azúcar añadido o sal2.

Grefusa ha sido el primero en el sector en eliminar el aceite de palma de sus productos, empleando sólo aceite de oliva o de girasol. Además, lleva más de 15 años realizando otras mejoras en sus procesos, haciéndolos más sencillos, utilizando materias primas de mayor calidad y apostando cada vez más por los frutos secos y cereales como la base de sus productos, eliminando conservantes y colorantes artificiales, incrementando el aporte de fibra o reduciendo la sal6.